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Ni ángel ni demonio. Los videojuegos y el desarrollo de los niños

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Nunca he sido niña de videojuegos. No me llamaban la atención y no entraba en mis listas de deseos. Quizá no estuve expuesta lo suficiente a los estímulos que provocan los juegos realmente buenos, entretenidos, con capacidad de adicción… También entiendo que la época no era esta. Por supuesto que había grandes estrellas en lo que a videojuegos se refiere pero no teníamos acceso a tanta cantidad y variedad desde tan pequeños como puede ocurrir en la actualidad.

 

Ahora que soy mamá, y aunque todavía veo lejanas las discusiones respecto a las horas delante de la tele o el ordenador por “culpa” de los videojuegos (aunque como con todo en esto de la maternidad y paternidad algo lejano llega en lo que tardamos en pestañear) no está de más ir informándose.

 

Últimamente cada vez que me enfrento a un tema siento que parezco ambigua, que no me mojo y realmente lo que siento es que en casi todos los temas cuando empiezas a leer e investigar te das cuenta de que no todo es blanco o negro y que los extremos nos alejan de la realidad.

 

Que nuestros hijos y la tecnología van de la mano es un hecho y como ya dije en algún artículo sobre las redes sociales, darle la espalda no nos va a traer nada bueno, por el contrario, hablar, investigar e informarse nos dará poder.

 

Videojuegos y extremismo. El demonio

No es difícil situarnos en el papel de “demonio” si leemos noticias como la publicada hace unos días. Una niña de 9 años de Reino Unido se encuentra en rehabilitación por el enganche que tenía a un videojuego determinado. ¡Qué malos padres, permitir llegar a este punto a su hija, si la controlasen más…! El “demonio” cuando sale a pasear enseguida juzga. La realidad es que la niña esperaba a que sus padres durmiesen para sacar su Xbox y jugar hasta las cinco de la mañana al mismo juego. La niña llegó a hacerse sus necesidades encima para no dejar de jugar a la consola y perder el tiempo yendo al baño. ¿Cuándo se dieron cuenta? En el momento en el que la profesora contactó con los padres para informales de su bajo rendimiento escolar, de que se quedaba dormida en clase, no tenía fuerza para hacer sus actividades extraescolares…

 

¡Qué importante la colaboración padres-colegio! No somos infalibles y necesitamos hacer equipo.

 

Más allá de este caso concreto es importante remarcar que la adicción a los videojuegos ya es un problema mental que afecta a 9 de cada 100 usuarios y por lo tanto “la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo incluirá por primera vez en su próxima edición de la Clasificación Internacional de Enfermedades”, por lo que por supuesto es un tema de máxima relevancia. En algunos países asiáticos ya consideran este hecho como un problema de salud pública. En China, el gigante de Internet Tencent ha limitado el tiempo diario de uso de su videojuego King of Glory para evitar que los más jóvenes se conviertan en adictos.

 

La OMS vincula este nuevo trastorno a tres condiciones negativas provocadas por el mal uso de los juegos digitales:

  • No controlar la conducta de juego en cuanto al inicio, frecuencia, intensidad, duración, finalización y contexto en que se juega.
  • Aumento de la prioridad que se otorga a los juegos frente a otros intereses vitales y actividades diarias.
  • Mantenimiento de la conducta a pesar de la ocurrencia de consecuencias negativas.

 

 

¿Qué podemos hacer al respecto como padres?

No prohibir, educar y estar. Los videojuegos no son malos per se, pero hay que controlar los tiempos (máximo dos horas diarias e intentar que no sean seguidas), plantear diversidad de ocio y no utilizarlo como niñera. No podemos llegar a perdernos otro tipo de entretenimiento en familia, al aire libre, con amigos… con estar enganchados a una pantalla. Es sólo un entretenimiento más, no el único. De hecho en la mayoría de tratamientos que se realizan para desenganchar a los pacientes, no se muestran los videojuegos como algo malo a evitar, “sino hacerles ver lo que se están perdiendo como consecuencia de estar más de ocho horas al día jugando”.

 

Donde también debemos intervenir es en la elección del tipo de juego: no es lo mismo que un peque se entretenga un rato con un juego de la Patrulla Canina que dejarle matar monstruos por mucho que sea el juego de moda. Algunas precauciones adicionales que debemos tomar van encaminadas al volumen, brillo y luz que emite la pantalla. Los expertos aconsejan poner filtros de luz azul (ya hay aplicaciones para ello) ya que provoca alteraciones en el sueño.

 

Como conclusión os dejo este párrafo de Mario Fernández Sánchez (licenciado en Antropología Cognitiva, Máster en Neurociencia por la Universidad Autónoma de Madrid y Psicobiología Evolutiva y Neurociencia Cognitiva por la Universidad Autónoma de Barcelona. Doctorando en Neurociencia por la Universidad Autónoma de Madrid): Si un niño parece obsesionado con los videojuegos e infeliz cuando no está jugando, no saques la conclusión de que los juegos son la causa de la infelicidad. Porque no lo haríamos si leyera diez horas al día echándole la culpa a los libros, y psicológicamente es la misma obsesión. En su lugar, tenemos que averiguar que lo que puede estar faltando o funcionando mal en otros aspectos de su vida y si puedes o no ayudar a resolver ese problema. Muchos casos de obsesión por jugar en mundos virtuales son porque el mundo real no produce la misma felicidad en el niño y debemos averiguar por qué. Puede ser el colegio, los padres, los amigos o simplemente una forma de evadirse de los problemas cotidianos.

 

¿Qué nos diría el ángel de los videojuegos?

Que desarrollan la coordinación, la memoria, la resolución de estrategias, generan confianza en niños inseguros…

Además, cada vez es más habitual su presencia en las aulas donde los videojuegos educativos son una herramienta más. Aprender idiomas, matemáticas, historia… sin duda puede ser mucho más motivador a través de la tecnología.

 

Además, una reciente investigación de la Fundación del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid ha concluido que el uso terapéutico de videojuegos puede provocar mejoras en el desarrollo de niños con parálisis cerebral severa. El objetivo de este estudio es generar una nueva estrategia de recuperación del control del movimiento del cuello y de la postura de niños con gran afectación motora.

Sin duda jugar es la mejor manera de aprender, incluso la mejor manera de hacer rehabilitación, como en este caso, y si los videojuegos pueden ayudar, bienvenidos sean.

 

Como veis ni ángel ni demonio. Acompañar, vigilar y educar son las claves.

 

Fuentes:

 

 

Periodista Ana SevillanoAna Sevillano

Soy Ana, periodista y profesora de Secundaria, de lo primero ejercí durante algún tiempo como coordinadora de una revista dirigida a profes y mamis y papis de niños de 0 a 3, de lo segundo no literalmente, pero sí he trabajado varios años como guía de museos en Madrid para niños. Momento en el que entré en contacto con los más pequeños ya que las actividades eran para criaturitas a partir de tres años.

Sí, clases de 25 niños de tres años por un museo lleno de cosas que no se pueden tocar. Casi es más fácil desactivar una bomba. Sin embargo, esta experiencia fue muy especial, y por decirlo de alguna manera me ha marcado y ha convertido en la mamá que soy hoy. Porque sí, ¡ahora soy mamá!, quizá una mamá con más errores que aciertos, pero soy ni más ni menos la que le ha tocado a mi peque. Espero que mis artículos despierten vuestra curiosidad y si queréis leer más de mí estoy en treintamami.

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¿Sabías que la OMS incluirá la adicción a los videojuegos en su próxima edición de la Clasificación Internacional de Enfermedades?
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