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¿Aceptamos su solicitud de amistad? Los peligros del mundo 2.0

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Que nuestros niños son nativos digitales es una realidad que es imposible cuestionar a día de hoy, aunque luego os hablaré de la corriente que habla de ellos como huérfanos digitales.

 

Los móviles son extensiones de sus propias manos, las redes sociales, desgraciadamente en muchos casos, la plazoleta a la que salir a charlar con los amigos. Nunca, la tecnología se ha movido tan rápido como lo hace ahora y en medio de esa vorágine nos perdemos. Se pierden ellos y nos perdemos nosotros que somos los que debemos guiarles para “dar saltos en las pantallas correctas”.

 

Sin embargo, otra corriente defiende que el hecho de haber nacido en esta inmersión tecnológica “no quiere decir que (el niño o adolescente) sepa cómo funciona ni que conozca sus derechos y deberes; se mueve de forma intuitiva”, así como el niño nacido en Inglaterra sabe hablar inglés mejor que el adulto de España que a duras penas lo va aprendiendo. Necesitan el apoyo de la familia y planes educativos que respalden esta convivencia con la tecnología y las redes sociales para no ser huérfanos digitales.

 

La familia más que apoyo lo que necesita dar es protección ya que “el derecho y deber de los padres de velar o cuidar de sus hijos se extiende tanto al entorno físico como al entorno virtual de internet”; porque en el mundo 2.0, como en la vida de carne y hueso, hay peligros. Dentro de los derechos que tenemos, está el derecho a la intimidad y éste es el que en ocasiones nosotros como padres vulneramos. (1)

 

Ahora entramos en terreno pantanoso porque no voy a hablar de si es correcto o no subir fotos de los peques en nuestras redes sociales, creo de verdad que es algo muy personal, cada uno decide lo que cree conveniente al respecto y el resto de su tribu (familiares y amigos) deben respetarlo. Sólo voy a plantear una reflexión que me aplico a mí misma muchas veces.

 

Quizá si en lugar de nacer en los 80 hubiese nacido en el 2015 mis padres hubiesen tenido redes sociales y quizá con el paso de los años podríamos encontrar fotos mías, sin ninguna mala intención, pero que pudieran causar burla entre los compañeros de instituto, por poner un ejemplo. Venga, pensad en el modelito más horrendo de vuestra infancia, en las gafas de culo de vaso, en los zapatos ortopédicos o en tantas cosas que pudieran ser sonrojantes. ¿Nos gustaría? Apuesto a que no.

 

Es un tema muy complicado. En mi caso empecé siendo muy estricta, subiendo fotos del niño pero sin mostrar su cara y por supuesto no revelar su nombre en ningún momento. Con el paso del tiempo me he relajado, no os lo voy a negar, pero sólo yo (el padre no tiene redes sociales porque no le gustan) puedo subir alguna instantánea en la que se le vea el rostro y lo hago de forma muy esporádica y con fotos muy seleccionadas.

 

El tema de su nombre sigue siendo innegociable y los familiares y amigos siguen actuando con muchísimo respeto y el que ha subido alguna imagen lo ha hecho pidiendo permiso previamente y en sus perfiles privados. Pensaréis que por qué os cuento mi proceder, sinceramente no porque considere que mi actuación sea mejor pero quizá os pueda servir de ayuda porque todos estamos muy orgullosos de nuestros hijos y nos encanta poder presumir de ellos y compartir las cosas que hacen que se nos caiga la baba.

 

Pero, ya sabemos que en internet hay mucho lobo sediento de caperucitas por lo que algunas pautas nos vendrán muy bien (2).

 

Pautas a seguir

  • Nunca publicar fotos de nuestros hijos desnudos. Ni mírale como se lo pasa en la bañera, ni aquí le tenemos en plena operación pañal, ni corriendo libre en la playa. Nunca. Prohibido porque desgraciadamente el mundo es un lugar sucio.
  • Mucho cuidado con poder averiguar dónde vivimos. Hace no mucho a una famosa concursante de un programa musical se le ocurrió hacer un directo y asomarse por la terraza de su casa… Os podéis imaginar que fue un error grave.
  • Lo mismo ocurre con fotos cerca de nuestro coche donde aparezca la matrícula.
  • Podéis hablar del menor por su nombre, pero evitar siempre nombre y apellidos.
  • Desactivar GPS para evitar que las imágenes puedan ser rastreadas.
  • Limitar la cantidad de fotos que subimos. No es necesario que esto sea un diario porque además así evitamos que los horarios puedan ser controlados.
  • Vigilar la publicación de imágenes por familiares y amigos.
  • Ajustar la privacidad de nuestras cuentas en redes sociales.

 

Si desde pequeños ven que en casa tenemos muchísimo cuidado con lo que queremos enseñar y se lo inculcamos, tengo la esperanza de que cuando sean adolescentes y manejen sus propias redes actúen con la misma cautela para evitar casos como los de este vídeo que subió la Policía Nacional el pasado mes de febrero durante el día de Internet seguro. Pone los pelos de punta: https://www.youtube.com/watch?v=j_tu656N2QI

 

La Policía Nacional está haciendo una labor muy importante al respecto dando charlas por los colegios de nuestra geografía y haciendo hincapié muy especialmente en estos ocho puntos (3) que nosotros podemos utilizar con nuestros hijos:

 

  1. Si eres menor de edad, antes de abrir un perfil en una red social, díselo a tus padres. Es mejor que lo sepan.
  2. Si ya tienes un perfil en una red social, no aceptes a todo el que quiera ser amigo tuyo. Acepta sólo a quien conoces. Detrás de un “nombre” puede haber alguien que quizás solo quiere perjudicarte.
  3. Estaría bien que le preguntes a tus amigos si les importa que publiques fotos en las que aparecen ellos. Y si te piden que quites sus fotos es mejor respetarlos y retirarlas.
  4. Publica tus fotos y contenidos sólo para tus amigos. En ocasiones pueden caer en manos de personas que las utilicen para haceros daño.
  5. Si alguien te amenaza o te pide cosas que a ti no te gustan, deberías expulsarlo inmediatamente de tu perfil y comentárselo a tus padres cuanto antes. Es más fácil solucionar un problema cuando acaba de empezar que cuando se ha hecho más grande.
  6. No uses la webcam sin pensar; enciéndela sólo cuando estés seguro de que hablas con un amigo. Como seguramente ya sepas, de la webcam se puede hacer un “pantallazo” y la persona con la que chateas guardarse tu imagen para usarla cuando quiera.
  7. No publiques fotos de las que luego te puedas avergonzar. Ten en cuenta que esas “imágenes” pueden llegar a mucha gente en Internet.
  8. Y por último, utiliza una contraseña difícil de adivinar, incluyendo algún número y signo de puntuación, pero sobre todo no la compartas con nadie. Tu perfil es tuyo y de nadie más.

 

No podemos olvidar que según datos del estudio “Kids of the world” que salió a la luz a principios de abril “el 72% de los niños españoles, entre 6 y 11 años, tiene perfil en alguna red social”. A mí este dato me asusta, así como que también siete de cada diez menores en nuestro país tiene Smartphone frente al 37% internacional; casi el 50 por ciento tiene tablet. De ahí que usen más de un dispositivo a la vez —76% de media—.

 

Pero no todo es negativo porque del estudio también se desprende que el 75% de los menores en esta franja de edad afirma que “pasar tiempo con las personas de su entorno se sitúa en el top 5 de razones para su felicidad” y “poner fin a las guerras es la principal preocupación (61%), seguido de acabar con el hambre y hacer del mundo un lugar mejor”. Todavía queda esperanza y no todo lo estaremos haciendo mal. (4)

 

Por último, y ya para terminar, ¿sabíais que los nativos digitales son más miopes y desde más jóvenes? Para pensárselo. (5)

 

Fuentes:

 

 

Periodista Ana SevillanoAna Sevillano

Soy Ana, periodista y profesora de Secundaria, de lo primero ejercí durante algún tiempo como coordinadora de una revista dirigida a profes y mamis y papis de niños de 0 a 3, de lo segundo no literalmente, pero sí he trabajado varios años como guía de museos en Madrid para niños. Momento en el que entré en contacto con los más pequeños ya que las actividades eran para criaturitas a partir de tres años.

Sí, clases de 25 niños de tres años por un museo lleno de cosas que no se pueden tocar. Casi es más fácil desactivar una bomba. Sin embargo, esta experiencia fue muy especial, y por decirlo de alguna manera me ha marcado y ha convertido en la mamá que soy hoy. Porque sí, ¡ahora soy mamá!, quizá una mamá con más errores que aciertos, pero soy ni más ni menos la que le ha tocado a mi peque. Espero que mis artículos despierten vuestra curiosidad y si queréis leer más de mí estoy en treintamami.

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