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Cinco errores comunes de los dueños de perros

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Llamar al perro para regañarle

Salís a pasear y de pronto te das cuenta de que tu perro se ha ido lejos y ya no hace caso. Tras muchos intentos fallidos, consigues que vuelva, y le regañas cuándo por fin llega a tu lado. Muy sencillo: si le llamas para echarle la bronca, muy pronto dejará de venir. A ningún animal le apetece ir hacia algo o alguien que le produzca malestar o dolor físico. Los gritos harán que no venga y que se aleje aún más.

 

Premiar comportamientos indeseados

Ocurre todo el tiempo: cuando son cachorros le animas y le felicitas cuando te saluda apoyando sus pequeñas patitas en tu cuerpo, pero cuando son mayores (tras meses reforzándolo) empieza a molestar porque el cachorro de 3 Kg ahora pesa más de 15Kg; le das un trocito de filete pero luego molesta que el perro pida comida; juegas de manera brusca, agarrándole del hocico y luchando con él, y luego no entiendes por qué el perro no es capaz de estar tranquilo. Reflexiona un momento acerca de todo aquello que le estás premiando y potenciando día tras día.

 

Creer que el perro hace algo para fastidiarte

Él aprende que delante de ti morder los muebles es peligroso, pero, cuando tú no estás, no le pasa nada y encima se siente mejor ejercitando su mandíbula y oliendo tu olor. Si cada vez que llegas a casa entras cabreado, su reacción es de miedo, no de culpabilidad. Atribuir determinadas reacciones humanas a los perros implica una responsabilidad que no les corresponde.

 

Cabrearte cuándo esta ladrando

Por mucho que te enfades, esto no soluciona el problema. Solo conseguirás ponerle más nervioso y que ladre aún más y con más intensidad. Tranquilízate y descubre qué es lo que quiere decir ese ladrido. Si ladra, algo le pasa y te lo está diciendo.

 

Tocar a perros que no conoces

La regla es muy simple: si no se conoce, no se toca. ¿Por qué? Porque no sabes si el perro está socializado, si es amistoso, si es miedoso, o si quiere que gente desconocida se les toque, ¿por qué creemos que a todos les gusta ser achuchados? ¡Esa es una necesidad del humano y no del perro! Y si son niños, que corren inclinándose encima de ellos,  puede llegar a ser peligroso, no porque los perros sean agresivos, si no por una reacción natural de defenderse ante una amenaza. Luego, no le mires mal al dueño del perro, enséñale al niño que hay que preguntar antes de tocar.

 

Recuerda: tu perro es aquello que tú le enseñes.

 

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Autora de La niña que sabía de perrosSumara Marletta
Experta en Comportamiento Canino y Rehabilitación
www.consultoriacanina.com

Por Sumara Marletta, psicóloga canina, madre de Miriam y de Natalia. Autora de “La niña que sabía de perros” y “Miriam educa a su cachorro”
Para saber más sobre educación canina visite www.consultoricacanina.com
La niña que sabía de perros, el cuento infantil que enseña a los niños a entender y comunicarse con su perro.
Miriam educa a su cachorro, enseñan a los niños cómo educar a su mascota.

2 comentarios en “Cinco errores comunes de los dueños de perros

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