confinamiento con niños

El confinamiento. Conoce nuestra experiencia en casa con los niños.

Hemos alcanzado el mes de confinamiento y algunas personas ya empiezan a notar el cansancio, sobre todo mental. Aunque son los pequeños de la casa los que más lo están sufriendo. Sus vidas hasta hace un mes estaban repletas de actividades sociales como ir al colegio, practicar algún deportes, aprender un idioma, o clases extraescolares como música, teatro… y de repente todo para, todo menos su energía y las ganas de seguir haciendo cosas.

confinamiento con niños

Desde que esto comenzó ha habido muchas propuesta de cómo debemos enfrentar esta situación, por un lado está la de clonar su realidad ciñéndose al hogar, en otras palabras, intentar mantener las mismas rutinas en casa, horarios escolares, actividades… todo esto supone un sobreesfuerzo por parte de los padres, si a eso sumamos que alguno de ellos (o los dos) están teletrabajando, la dificultad aumenta.
Y Por otro lado, están las familias que han elegido plantear una rutina más flexible ¿Cuál es la correcta? Pues desde nuestra experiencia todo va a depender de vuestros hijos.
Nadie mejor que vosotros para saber qué necesitan. Hay niños que no se hayan sin una rutina muy marcada, y otros en cambio no. Por lo tanto lo mejor es que vosotros decidáis qué es lo que necesitáis.

En nuestro caso hemos optado por una fórmula intermedia que se simplifica en dos hechos, se levantan más tarde y se acuestan más tarde. Durante el día, hasta las 14:30 dedican el tiempo a estudiar o en actividades relacionadas (Todo esto depende de la edad que tenga), por la tarde tenemos deportes, cine, manualidades, juegos de mesa y tiempo para aburrirse, sí has leído bien, tiempo para aburrirse.
Decía Bertand Russell «Una generación que no soporta el aburrimiento será una generación de escaso valor», y no le faltaba razón, que el aburrimiento sea negativo o positivo solo depende del significado que le demos nosotros. El aburrimiento bien gestionado puede llevarlos a desarrollar la creatividad, esa inactividad les ayudará a crear algo para entretenerse. Si siempre esperan que nosotros les planifiquemos y organicemos todo se convertirán en niños y niñas dependientes, debemos buscar el equilibrio. Te animamos a que los dejes aburrirse, incluso si se quejan a viva voz con expresiones como —me aburro… en esos momentos les podemos retar con preguntas del tipo ¿Y qué podemos hacer? ¿Qué se te ocurre qué podríamos hacer?… incluso mostrarle los materiales de los que disponemos y dejar que sean ellos los que se monten su propia aventura.

Otro aspecto que hay que trabajar es el tema de la comunicación, hay que buscar momentos y situaciones en las que les animemos a hacerlo. Esta situación que estamos viviendo puede generar en ellos angustia y miedo, tenemos que animarlos a que compartan cómo se sienten. Un buen momento es durante las comidas, en un ambiente distendidos e incluso ayudándonos en las tareas de la casa.
Formular preguntas del tipo ¿Cómo estás? ¿Echas de menos a tu compañeros de clase? o ¿Qué te hace sentir lo que está pasando?
Es muy beneficioso que puedan expresarse, en muchas ocasiones no saben muy bien como gestionar todo lo que están pasando, algo que incluso nos pasa a los adultos…

En definitiva, así es como nosotros estamos intentando gestionando todo esto, y decimos intentándolo porque en muchas ocasiones los nervios, la impaciencia y el cansancio mental nos lleva a situaciones complicadas que estamos aprendiendo a gestionar.

Nos encantaría saber cómo lo estáis llevando vosotros, cuéntanos tu experiencia, seguro que es muy beneficiosa para los que las leemos.

Un saludo

Escuela de padres

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