accidentes infantiles

2 de cada 5 accidentes infantiles tienen lugar sin supervisión adulta

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El verano dispara las urgencias hospitalarias por accidentes infantiles relacionados con quemaduras y lesiones dermatológicas en hasta un 50%. Los niños son un colectivo de riesgo.

Con la llegada del verano y las vacaciones son muchos los padres que acuden a la playa y la piscina para intentar soportar las altas temperaturas con sus peques. Sin embargo, son muchos también los que, al hacerlo, no toman las medidas necesarias para preservar la seguridad de sus pequeños. Y aquí nos estamos refiriendo desde a no proteger su piel de la incidencia del astro rey hasta perderles de vista en la piscina o la playa.

Las quemaduras solares, las picaduras y las caídas son los percances más comunes. Un punto en el que la precaución resulta fundamental y que no debería pasarnos por alto, pues se estima que es durante la infancia y la adolescencia cuando recibimos el 80% de la radiación solar que percibiremos durante toda nuestra vida.

 

Quemaduras solares, picaduras y caídas

Teniendo en cuenta que la radiación solar es la principal causa de cáncer de piel en nuestro país, que los niños son un colectivo de riesgo -su piel es más fina- y que el número de afectados por esta enfermedad se ha incrementado hasta un 10% en el último año, no se trata de una cuestión baladí.

A pesar de ello y según los datos, 1 de cada 5 usuarios reconoce no protegerse del sol adecuadamente. Un punto en el que inciden desde el desconocimiento hasta las supuestas razones estéticas y que, entre otros, se plasma en un incremento de las urgencias por quemaduras y otras lesiones dermatológicas. De hecho, es durante esta temporada cuando las consultas al dermatólogo se elevan hasta un 50% por quemaduras pero también por picaduras e infecciones cutáneas -producidas por hongos, parásitos y similares, y agravadas por una deficiente o inexistente fotoprotección-. Pero centrémonos en los benjamines de la casa.

En cuanto a las picaduras y caídas, tienen que ver con la mayor realización de actividades al aire libre, con la exposición a determinados insectos y animales en la playa y el campo, etcétera.

 

Cómo prevenir accidentes infantiles

Por fortuna, para prevenir estos accidentes infantiles existen una serie de pautas que podemos poner en marcha. Lo primero será educar al niño y transmitirle el peligro y consecuencias de aquellas actividades que lo entrañen. En ocasiones y por puro desconocimiento, su percepción se encuentra distorsionada. También conviene inculcarles determinadas normas de seguridad relacionadas con las grandes aglomeraciones, el agua, el uso de petardos -muy propios de las fiestas veraniegas-, barbacoas, aparatos eléctricos -especialmente si tenemos en cuenta que es más fácil que vayan descalzos y mojados por casa, abran la nevera en dichas condiciones-, patines, etcétera.

Por otra parte, lo más conveniente es que beban siempre agua embotellada y que aprendan a ingerirla con regularidad. Es un hábito muy saludable que les acompañará a lo largo de toda su vida. Para ahorrarles las intoxicaciones alimentarias iremos con especial cuidado con la manipulación de los ingredientes. Es básico que se laven bien las manos y que aprendan a limpiar frutas, verduras y otros desde una edad temprana.

Si vamos a acudir a un evento con ellos o incluso en la playa y la piscina, podemos colocarles una pulsera impermeable o similar con nuestro número de contacto por si se pierden. Los más mayores pueden memorizarlo y establecer un punto de encuentro. En estos entornos -playa, piscina, pantanos y similares- deberemos cerciorarnos de las condiciones de seguridad, de que existe un socorrista; respetar las indicaciones de los puestos de seguridad, las banderas que señalan si hay olejae, corrientes y demás. En este punto y sin ánimo de resultar alarmista, cabe recordar que solamente son necesarios 20 segundos para que un niño se ahogue. Razón de más para no perderles de vista.

Contra las quemaduras, la protección solar, como mencionábamos hace unas líneas, no debería faltar. Usa una crema apropiada a su edad y fototipo, con protección UVA, sin perfumes añadidos que atenúen el efecto protector; vístele adecuadamente -es básico también para evitar rozaduras por el contacto de la tela con la piel húmeda-, y no olvides las gafas de sol, el gorrito y la chaquetilla para los sitios con aire acondicionado. Tampoco te pases, si lo abrigas en exceso podrías causarle una erupción cutánea llamada sudamina.

Cuando duerma recuerda que la habitación debería estar correctamente ventilada. Lo más adecuado es bajar la persiana para evitar la entrada de agentes externos pero dejar pasar la corriente de aire. Elige ropa de cama natural, sábanas de algodón u otros tejidos parecidos; y si usas aire acondicionado procura combinarlo con humidificaciones y no bajes de los 24 grados. Y durante el día evita sacarlo a pasear durante las horas centrales, cuando el calor aprieta

para que las picaduras no les agüen la fiesta embadúrnales, usa aparatos de ultrasonidos contra los mosquitos y enséñale a identificar a medusas como agentes peligrosos (entre otros). Llevar un kit de primeros auxilios para emergencias menores es muy recomendable.

Águeda A. Llorca
Directora de Comunicación de Acierto.com
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