Aunque no se suele tener en cuenta, estamos expuestos cada día a grandes niveles de ruido que puede llegar a molestarnos e incluso causarnos problemas de salud. Entre los problemas más comunes los hay de índole tanto físicos, como los dolores de cabeza, como psíquicos: nerviosismo, falta de concentración e insomnio.

Ruido

Cuando esto ocurre, el ruido se considera un contaminante ambiental y se conoce como contaminación acústica. Así pues, podemos definir la contaminación acústica como el exceso de ruido que altera las condiciones ambientales normales y degrada la calidad de vida de las personas.

El principal causante de la contaminación acústica es la actividad humana y aunque son los niños uno de los sectores más vulnerables, también pueden ser un foco de ruido importante. Enseñarles a minimizar el ruido ambiental y que valoren el silencio es ayudarles a mejorar su propia salud, ahora y en el futuro.

¿Qué enseñar a los nin@s?

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¿Cómo enseñar a los niñ@s?

La Sociedad Española de Acústica ha desarrollado una campaña de educación ambiental que, mediante unas dinámicas infantiles, buscan concienciar a los menores sobre las causas y efectos del ruido. Este trabajo consta de:

Con un material dinámico y atractivo para los más pequeños, el menor aprende a no gritar, a no arrastrar los muebles, moderar el volumen del televisor, etc. Es un gran trabajo que nos resultará muy útil para trabajar con los niñ@s.

¿Cómo ayudarles a valorar el silencio?

Para reforzar esta labor pedagógica hay una dinámica muy sencilla que ayuda a que los menores valoren el silencio:

Miriam Navarro Díaz

Educadora Ambiental. Especializada en Formación y Sensibilización Socioambiental, proyectos de participación, dinamización e intervención social.

@mnavdia