Todos menos uno.

A través de este cuento y la historia de este guisante lo niños aprenderán que no siempre hay que seguir las normas establecidas, que en ocasiones hemos de ser fieles a nuestras ideas, gustos o principios.

Atreverse a ser diferente tiene un alto coste, pero también una gran recompensa. Eso es lo que descubre un pequeño guisante cuando decide recorrer el mundo. Así, cada estancia de su viaje se convierte en una etapa de crecimiento. Sin embargo, el valor del relato no se encuentra en la travesía. Éric Battut reserva lo mejor para el final. Un desenlace inesperado que sacará a los lectores más de un color.


¿Sabías que?

Ilustrador francés. 1968-. Nació en Chamalières. Estudió Ilustración en Lyon después de cursar varios años de economía y derecho. Publicó sus primeras ilustraciones en 1996. Autor de imágenes para textos de otros autores y de varios álbumes propios

¿Qué se aprende?

...No quería ser como los demás ¿A qué podré parecerme? ¿A una calabaza?, ¿a una zanahoria?, ¿a una cebolla? Soy una semilla rara; pero sigo siendo una semilla- se dijo así mismo. Entonces, como todas las semillas, cavó un hoyito en la tierra y se acurrucó en él con su pluma, su trompa y sus rayas...




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