Cuentos de canterbury

Esto libro entra dentro de los indispensables de toda biblioteca que se precie. Estamos ante una de las grandes obras de la literatura, posiblemente la más importante de la edad media en Inglaterra. Escrita por Geoffrey Chaucer con un único fin «todo lo escrito se escribió para que nos sirviera de enseñanza, y este fue mi único anhelo»
Una serie de cuentos que muestran y critican la vida de aquella época con gran inteligencia. En definitiva un libro que nos sorprenderá por una sátira que no deja títere con cabeza. A pesar del tiempo que ha pasado desde que fue escrito, al leerlo uno se sorprende de lo actual que es.


¿Sabías que?

Geoffrey Chaucer (Londres, c. 1342 - 1400) es el autor más importante de la literatura inglesa medieval y el primer gran impulsor de la lengua inglesa como vehículo de expresión literaria. En 1359, en Reims fue hecho prisionero de guerra y posteriormente liberado mediante el pago de un rescate. Después de casarse con Philippa de Roet, matrimonio que le daría apoyos en la corte, se convirtió en protegido de Juan de Gante, hijo del rey Eduardo III de Inglaterra. Efectuó diversos viajes al extranjero: a España, a Francia y a Génova y Florencia. Este último destino le llevó a conocer las obras de grandes escritores italianos, como Dante, Petrarca y, sobre todo, Boccaccio, que ejercerían una notable influencia en sus escritos.

¿Qué se aprende?

Da igual quién seas, al final todos somos iguales. Ese es el principio: "Un día, por aquellas fechas del año, a la posada de «El Ta­bardo», de Southwark, en donde me alojaba dispuesto a emprender mi devota peregrinación a Canterbury, llegó al anochecer un grupo de 29 personas. Pertenecían a diversos esta­mentos, se habían reunido por casualidad, e iban de camino hacia Canterbury" Seguidamente surge la propuesta que dará origen a los cuentos: "– Damas y caballeros -empezó el anfitrión-, háganse a sí mismos un favor y escuchen lo que voy a decir y no menos­precien mis palabras. En resumen, he ahí mi propuesta: cada uno de ustedes, para que el camino les parezca más corto, de­berá contar dos cuentos durante el viaje. Quiero decir, dos en la ida y dos en la vuelta. Cuentos del estilo de «érase una vez…». El que relate su historia mejor -con el argumento más edificante y divertido- será obsequiado con un banquete a costa del resto del grupo, aquí, en esta posada y bajo este mismo techo, al regresar de Canterbury. Y para hacerlo más divertido, tendré mucho gusto en cabalgar junto a ustedes a mis propias expensas y en ser su guía. El que no se someta a mi decisión deberá pagar todos los gastos del trayecto. Aho­ra, si ustedes están de acuerdo, háganmelo saber enseguida, sin más dilación, y efectuaré los preparativos pertinentes."




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