coche rojo madera

Papá, todos lo tienen menos yo, cómpramelo.

Un clásico coche de madera
Un clásico coche de madera

La educación es cada día más complicada,  nuestros hijos desde pequeños están siendo bombardeados por la publicidad sobre cómo deben ser y qué deben comprar. Son muy pocas las empresas que piensan directamente en ellos, en su bienestar. No estamos diciendo que todas, algunas se salvan, pero la inmensa mayoría dedican sus esfuerzos en captar la atención de los más pequeños para que acudan a los papás y mamás solicitando la compra de tal o cual  artículo. Papá, todos lo tienen menos yo, cómpramelo

Tomás es pequeño pero ya está mostrando arrebatos de genio a la hora de pedir juguetes o chucherías.  En su caso no es porque lo vea en la televisión, a penas la ve, y cuando lo hace es a través de algún DVD o programa anteriormente grabado.

Tomás se contagia de ese espíritu en el trato con los otros compañeros y algunos familiares.

En muchas ocasiones los padres pensamos que al comprar lo que ellos desean los estamos haciendo más felices, en otras ocasiones lo hacemos para que nuestros hijos no se sientan señalados, diferentes al resto. Si todos adquieren el Power Poom (es un ejemplo) y van al colegio con él, bajan al parque con él, mi hijo no va a ser menos.

Estos días atrás todos los niños han empezado a traer unos pequeños cochecitos basados en alguna serie, son de muy mala calidad y su precio es de todo menos bajo.

Ayer desempolvé mi vieja caja de juguetes, la guardo con mucho cariño, he esperado este día mucho tiempo. No os imagináis lo emocionado que estoy de poder ver a mi pequeño Tomás jugando con los mismos juguetes que yo.

Entro todos los de la caja  tengo un coche de carreras rojo de madera, el típico coche de toda la vida. Creo que este coche ha estado conmigo durante varios años de mi infancia y ahora mi deseo es que Tomás se divierta con él.

Hoy al recoge a Tomás del colegio no hemos visto atrapados en el tema de los coches. A la salida la gran mayoría de los pequeños jugaban y rodaban sus coches por el suelo, las paredes, los árboles…

Uno de los padres se me acercó y me dijo si aún no le había comprado el cochecito ¿a qué esperas?

No os puedo negar que me molestó mucho el comentario, me niego a que me chantajeen emocionalmente.

Tomás al ver el panorama, cochecitos de aquí para allá, me miró como preguntándose ¿Todos menos yo?

Me acerqué a él lo tomé de la mano y le dije que tenía en casa una sorpresa, sus ojos cambiaron por completo y se le dibujó una sonrisa. Yo sabía que él pensaba que era el cochecito de moda.

Al llegar a casa lo llevé a su cuarto y le enseñé una pequeña cajita que había guardado en el cajón de los calcetines.

Tomás al verlo empezó a pegar botes de alegría:-El coche, es el coche, lo quiero, lo quiero

Al abrir la caja y ver que en su interior no estaba el afamado cochecito su cara cambio. Sacó aquel coche que tantos momentos felices me había traído y lo miró con recelo.

-Es de “maera” con su vocecita, yo lo quiero de “Yerro”

No pude evitar reírme, algo que no le sentó muy bien y lanzó el coche contra la cama muy enfadado. Me acerqué y lo abrace, le conté la historia del coche, la de veces que había jugado yo de pequeño con ese cochecito de color rojo. Le propuse volver a pintarlo y ponerle su nombre en los laterales. La idea le pareció fantástica, no os puedo negar que para mí también lo fue.  Una tarde padre e hijo con pinturas, pinceles y agua. No encontré mejor  cosa en la que invertir mi día de descanso.

El coche quedó genial, en los lados le escribimos Tomás y el número 7, es su preferido. También le enseñé fotografías mías de cuando era pequeño y jugaba con ese cochecito.

Al día siguiente Tomás se lo llevó al colegio y todo el miedo que tenía al principio por llevar un coche diferente al  resto se disipó al ver que sus compañeros quedaron alucinados con el coche de color rojo que ponía su nombre.

Todo esto nos ha enseñado que hemos de mantenernos firmes en lo que pensamos, no hubiera pasado nada si se lo hubiéramos comprado, pero nos sentimos mejor con lo que hemos hecho. Además estamos convencidos de que en posteriores ocasiones, Tomás acudirá a la caja mágica de lo juguetes de papá para dar solución a sus deseos.

Gracias de nuevo por el tiempo que nos dedicáis y los comentarios que nos vertéis al respecto. Como siempre os animamos a compartir con todos nosotros vuestras experiencias al respecto de este u otros temas.

Un abrazo

Padres novatos

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