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Mi hijo dice mentiras ¿Qué hago?

Mi hijo dice mentiras, ¿Qué hago? Es una pregunta que tarde o temprano nos la solemos hacer quienes somos padres. Sin embargo, es muy normal que los niños experimenten con las mentiras desde edades muy tempranas. Se puede dar desde los 2 años.

Con la maduración y el desarrollo de los niños y niñas empiezan a aparecer fenómenos más sofisticados de comunicación, y mentir es uno de ellos. Mentir es emplear el lenguaje para hacer creer que algo es diferente de lo que es en realidad.

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Hay estudios que afirman que los niños con mayores habilidades cognitivas suelen mentir más, ya que engañar requiere tener claro cuál es la verdad para después manipularla. Es decir, el mentir bien se demanda una mayor capacidad de pensamiento y razonamiento.

Cómo son las mentiras de los niños

Debemos diferenciar  entre lo que llamaremos mentiras saludables y mentiras blancas.

1.- Mentiras saludables

En ocasiones aparecen a los 2 años pero lo normal es que empiecen a producirse cuando tienen 4 años.

  • Los niños pequeñitos tienen una imaginación muy grande y les gusta contar cuentos e inventar historias que sólo ocurren en su cabeza. Se trata de un juego inocente, realizado sin malicia, pues el pequeño todavía no es consciente de lo que es real o imaginario.
  • Este tipo de mentiras permiten estimular su fantasía e imaginación, además de mejorar su capacidad para el lenguaje, ya que, para contar una mentira, el pequeño necesita utilizar más palabras que para explicar un hecho que ha sucedido de verdad.

2.- Mentiras blancas

Este tipo de mentiras suele aparecer a los 6 años.

  • El niño empieza a tener una mayor conciencia de la realidad, por eso, los motivos por los que miente empiezan a  ser muy diferentes. En general, las mentiras se hacen más intencionadas. Las razones por las que el niño miente ahora son por miedo, para evitar un castigo o una reprimenda, para obtener un beneficio, para llamar la atención e, incluso, por imitación. Son ese tipo de expresiones como: “ yo no he sido”
  • Otras veces, este tipo de mentiras esconden un problema emocional, sobre todo, si se dan con mucha frecuencia. Por ejemplo, si el pequeño repite a menudo «hoy, en el cole he sido el que mejor se porta en clase», o bien «en el cole , tengo un montón de amigos», y ni una ni otra afirmación corresponden a la verdad, es posible que exista algo que no funciona y que esté intentando comunicarte de este modo su malestar.

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El papel de los padres

Es importante por parte de los adultos educar a los niños para que valoren la honestidad y evitar que la mentira se convierta en un recurso frecuente y constante.

Pero, ¿Qué pasos dar para que esto no ocurra?

  • Hablar con el niño, para intentar entender la causa real de sus mentiras y evitar que el problema se agrave. Ver si el niño comprende que mentir es malo. Enseñarle el valor de las cosas sin amenaza de castigo.
  • Hacerle ver al niño que la mentira por su parte desagrada. Disminuye la confianza y cuanto más frecuente es, será más difícil creerle cuando diga la verdad
  • Ante una mentira, podemos ofrecerle al niño la oportunidad de decir la verdad y felicitarlo si lo hace.
  • Cuando el niño mienta, el adulto debe actuar con paciencia y dulzura.

Nunca decir mentiras en su presencia, ni promesas que luego no se pueden cumplir. De lo contrario, enseñamos que mentir es una conducta aceptable.

 

AutorBorja Quicios

Licenciado en Psicología con especialidad en Educación por la Universidad Autónoma de Madrid. Máster en Psicomotricidad Vivenciada y Coach educativo. Autor y fundador del blog Padreehijos.

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