Madre e hija jugando durante la cuarentena

Cómo mentalizar a los niños para el invierno

Desde marzo de 2020 estamos viviendo una situación compleja, difícil y llena de incertidumbres. Una situación para la que nadie nos había preparado y que nos ha obligado a cambiar gran parte de nuestra forma de relacionarlos, de trabajar, de estudiar, de relajarnos y de divertirnos. En definitiva nuestro modo de vivir y, en cierta manera también, nuestra forma de ser.

Los niños no han quedado al margen de estas visicitudes. Todo lo contrario, en el inicio de la pandemia fueron los primeros en confinarse y quizás los más perjudicados. Se cerraron sus centros educativos y los parques. Se quedaron sin clases extraescolares, sin poder visitar a sus amigos y sus seres queridos. Durante tres meses resistieron un confinamiento estricto demostrándonos a todos su gran capacidad de resiliencia. Pero a pesar de su extraordinaria capacidad de adaptación, los niños son personas en construcción que necesitan moverse, relacionarse, reírse, jugar, imaginar, … para poder desarrollar sus capacidades cognitivas, psicomotrices, emocionales y sociales. No olvidemos que es de este modo como van configurando su personalidad: a través del contacto con los demás y del número más o menos extenso de experiencias que viven.

Y aunque aquel primer confinamiento ya pasó, la pandemia por COVID-19 persiste y la amenaza de un segundo planea sobre nosotros ahora que se acerca el invierno. Es por ello que hoy en Babyradio hablamos de cómo mentalizar a los niños para afrontar estos meses que tenemos por delante. Un invierno que se prevee, de nuevo, complicado y para el cual debemos prepararnos mentalmente y ayudar, de este modo a nuestros pequeños, puesto que si nosotros estamos bien ellos también lo estarán. Pero veamos a continuación qué podemos hacer las familias para ayudar a los niños a afrontar este invierno.

Algunas ideas para ayudar a los niños a prepararse para este invierno

Sabemos bien que, no existen fórmulas mágicas ni recetas educativas maravillosas que nos permitan resolver las distintas y variadas dificultades que cada familia en particular tenemos que hacer frente día a día, en este camino lleno de altos y bajos que es la crianza de los hijos. Sin embargo, sí podemos ofrecer unas ideas muy generales que nos proporcionen un punto de partida para encontrar la solución a esta situación tan compleja que nos está tocando vivir.

Crear espacios de escucha activa

En primer lugar debemos crear un espacio donde poder hablar y escuchar activamente a nuestros hijos.

Esto significa escucharles incluso cuando no hablan, es decir, cuando es su comportamiento el que nos dice cómo se sienten y qué es aquello que necesitan. Y no solo esto es así en los bebés o niños más pequeños – que todavía no tienen adquiridas unas competencias lingüísticas suficientes como para verbalizar sus emociones y necesidades–, también lo es en el caso de niños más mayores e incluso en los adolescentes.

Poder crear estos espacios requiere de tiempo y paciencia, saber posponer llamadas, trabajo y otras actividades que interfieren en la comunicación. Buscar cada día estos momentos es fundamental en la educación de nuestros hijos, con o sin coronavirus, pero en estas circunstancias se hace todavía más necesario poder crear un espacio seguro donde se sientan escuchados, acompañados y atendidos.

Estimular la expresión de emociones (placenteras y displacenteras) durante el estado de alarma

Es importante que los niños puedan expresar sus emociones, sean del tipo que sean: enfado, miedo, tristeza, alegría, … sin que los adultos les reprimamos con frases del tipo “no te enfades”, “no te preocupes”, “no tengas miedo”, “no te alborotes tanto”, …

En estos momentos es del todo normal que nuestros hijos sientan con mayor intensidad emociones como el miedo y la tristeza. O bien se sientan enfadados y frustrados por no poder hacer muchas de las cosas que habitualmente hacian. Ante estas emociones debemos ser pacientes y acompañarles en el malestar, permitiendo y validando lo que sienten. Que lloren lo que necesiten a nuestro lado.

Con los niños más pequeños podemos hacer dibujos de sus miedos, de sus penas y enfados. Ponerles algún nombre divertido y elaborar cuentos o historias con ellos que les permitan ir expresando su malestar.

Evitar contagiarles nuestros miedos durante las restricciones

El miedo es una emoción que se contagia fácilmente. Lo hemos visto en los estudios que se han realizado a lo largo de los meses de confinamiento en los que muchos niños han estado expuestos a demasiada información desbordada y sensacionalista. Una información proveida por los medios de comunicación que visualizaban los padres y que ha desbordado a mayores y pequeños. Un exceso de información angustiante que ha repercutido en la crianza de sus hijos.
Preparar a los niños para este invierno es también apagar las noticias y evitar transmitirles todos nuestros miedos, angustias y preocupaciones.

Preguntas que pueden surgir respecto a la Navidad en la nueva realidad

Es más que probable que algunas de las preocupaciones que tengan los niños sea qué pasará con las Cabalgatas de Reyes o con Papá Noel.
Una de las tareas que tendremos que realizar será contestar con la verdad sin matar la ilusión. Porque es posible que este año no los puedan ver.

Puede ocurrir que se encuentren confinados también en sus respectivos países y que aunque sean mágicos no se les permita o no deseen ir de casa en casa porque no quieran que nadie se pueda poner enfermo.

Poco a poco y con paciencia los padres podemos mentalizar a los niños de que el coronavirus puede volver a hacernos quedar en casa, que debemos cuidarnos entre todos y que solo de este modo podremos vencerlo algún día. Los niños son capaces de entender todo lo que les explicamos si lo hacemos adecuando nuestro lenguaje a su nivel de edad y madurez. Y aunque insistimos una y otra vez en no mentirles ni ocultarles las cosas tampoco es conveniente ofrecerles un exceso de información.

A modo de resumen y como conclusión, para mentalizar a nuestros pequeños para lo que pueda ocurrir este invierno es preciso:


• encontrar espacios de diálogo,
• escucharles activamente,
• hablar de lo que sienten,
• no exponerles a la información sensacionalista,
• evitar contagiarles nuestros temores y
• responder a sus inquietudes aunque sea con un “no tengo respuesta para esto” antes que mentirles.

Sara Tarrés
COPC 15709
Fundadora de Mamá Psicóloga Infantil

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